Alejandro Sixto Montes Mendoza

Date: 
2014-05-13

Alejandro Sixto Montes Mendoza

Evangelista, discípulo, abogado, sacerdote de la iglesia. Su viaje para cumplir su vocación le ha llevado a muchas millas de su casa hasta Houston, Texas donde usted ha ministrado durante veintinueve años.

Nacido en las montañas de Perú en una familia de nueve, el hogar era un lugar listo para dejar cuando fuera posible. Las calles le ofrecieron un alivio de un padre abusivo, hasta que un generoso dueño de una tienda le diera trabajo y un lugar para vivir con su familia cuando era un adulto joven.

Su compromiso con Jesús hecho en la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera en Lima fue seguido por los estudios teológicos, su matrimonio con Laura, y un llamado a pastorear dos iglesias en el Perú.

Laura y usted, junto con sus dos hijos, se mudaron a Guatemala buscando educación adicional, para sus estudios superiores en el Seminario Teológico Centroamericano. Además de ser un estudiante de honor, usted dirigió dos congregaciones. Al graduarse, los pastores de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera le invitaron a dirigir una iglesia en Harlingen, Texas y luego en McAllen, Texas.

El haber conocido a Hugo Pina-López, quien se convertiría en el primer obispo de Honduras, ha demostrado ser un regalo de Dios para usted y para la Iglesia Episcopal. Después de mudarse desde McAllen hasta Houston, usted fue golpeado y asaltado mientras estaba trabajando de repartidor. Mientras estaba hospitalizado y en busca de ayuda, usted llamó al Padre Pina-López cuya tarjeta de negocios tenia con usted. Su bondad le condujo a su congregación de habla hispana en San Mateo, y el resto, como dicen "es historia".

Ordenado diácono en 1989 y al sacerdocio ocho meses más tarde, usted eventualmente se convirtió en el vicario de Iglesia Episcopal de San Mateo. Llegando a crecer a más de 800 miembros, San Mateo se convirtió en la primera misión de habla hispana que llegó a ser una parroquia en los Estados Unidos, y usted, su primer rector.

Sus principios de vida del evangelismo, la administración, el discipulado y la familia le han llevado y bendecido sus congregaciones y las comunidades en las cuales ministra.

En reconocimiento a su liderazgo, logros sobresalientes y servicio al Evangelio, nos complace otorgarle a usted el grado de Doctor Honoris Causa en Divinidad.

Austin, Texas                                                                                                                    13 de mayo de 2014
 

Evangelist, disciple, advocate, priest of the church. Your journey to fulfill your vocation has taken you many miles from home to Houston, Texas where you have ministered for twenty-nine years.

Born in the mountains of Peru to a family of nine, home was a place to leave whenever possible. The streets offered relief from an abusive father until a generous shop owner gave you work and a place to live with his family when you were a young adult.

Your commitment to Jesus made at a Christian and Missionary Alliance Church in Lima was followed by theological studies, your marriage to Laura, and a call to pastor two churches in Peru.

Seeking additional education, you and Laura moved your two children to Guatemala for your further study at the Seminario Teologico Centroamericano. Besides being an honor student, you led two congregations. Upon graduating, Christian and Missionary Alliance Church pastors invited you to lead a church in Harlingen, Texas and then in McAllen, Texas.

Meeting Hugo Pina-Lopez, who would become the first bishop of Honduras, proved to be a gift from God for you and for the Episcopal Church. Following a move from McAllen to Houston, you were beaten and robbed while on a delivery job. Hospitalized and looking for help, you called Father Pina-Lopez whose business card you’d kept. His kindness led you to his Spanish-speaking congregation at St. Matthew’s, and the rest as they say “is history.”

Ordained to the diaconate in 1989 and to the priesthood eight months later, you eventually became the vicar of Iglesia Episcopal San Mateo. Growing to over 800 members, San Mateo became the first Spanish-speaking mission to become a parish in the United States, and you, their first rector.

Your life principles of evangelism, stewardship, discipleship and family have led you and blessed your congregations and the communities in which they minister. In recognition of your leadership, outstanding accomplishments and service to the Gospel, we are pleased to bestow upon you the degree of Doctor of Divinity, honoris causa.